Periodistas se enfrentan a abusos violentos en línea. El periodismo y la democracia salen perdiendo

Maddie Pitt, redactora en jefe de ‘The New Federalist’, asistió al Foro Mundial para la Democracia 2019, que tuvo lugar al Consejo de Europa en Estrasburgo del 6 al 8 de Noviembre. Su artículo fue inspirado por la sesión “Violencia y prejuicio: desigualdades de género en el periodismo”.

, de Madelaine Pitt, Traducido por Lorène Weber

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Periodistas se enfrentan a abusos violentos en línea. El periodismo y la democracia salen perdiendo
El Foro Mundial para la Democracia es un acontecimiento anual que reúne a periodistas, políticos, investigadores, estudiantes y ciudadanos para discutir de asuntos relacionados con la democracia. Fotografía de: la authora

Hace veinte años, un receptor descontento de un reportaje de noticias podría haber maldecido a la televisión o escrito una carta enfadada al editor. Hoy en día, recurren a sus smartphones. Es instantáneo, fácil y prácticamente anónimo. Y ha contribuido a ampliar el problema existente de las desigualdades de genero en periodismo.

Consumir y quejarse en la era digital

La tecnología de la información hizo piña con las redes sociales para reforzar la relación y realzar la proximidad entre los medios de comunicación y los consumidores, creando conversaciones y alimentando debates. Sin embargo, la posibilidad dada a los lectores y espectadores para que hagan sus quejas conocidas por parte de todos, en 140 caracteres, mientras están blindados sin peligro detrás de una pantalla, es una trampilla hacia áreas menos agradables de internet, donde no todos los usuarios se limitan a comentarios constructivos.

Admitir que periodistas hombres y mujeres son el blanco de abusos en línea de muy diferentes formas es decisivo.

Hablando en el Foro Mundial para la Democracia, Barbara Trionfi, Directora Ejecutiva del Instituto Internacional de la Prensa (International Press Institute IPI), presentó la última investigación de la organización en este tema. El informe final, publicado en junio de 2019, involucró a más de 100 editores y periodistas trabajando en 45 salas de prensa de 5 países de la UE.

Aunque la meta fue inicialmente elaborar recomendaciones para organizaciones de medios y gobiernos con respecto a encarar el abuso en línea a que los periodistas se enfrentan, la diferencia respecto a la cantidad y naturaleza de los abusos, según el género del periodista, era tan importante que se convirtió en el resultado central del estudio.

Cuando periodistas hombres son víctima de abusos, sus capacidades profesionales son generalmente criticadas. Periodistas mujeres no solo son objeto de abuso mucho más frecuentemente, sino que el abuso es a menudo más vicioso, más personal y muchas veces sexual. Trionfi enfatizó que es un reflejo de los perjuicios existentes en la sociedad, que no solo son amplificados sino también reforzados por las redes sociales.

Cuando lo virtual se vuelve físico

El acoso en línea no es tomado suficientemente en serio. Primero, los procesos legales disponibles son lentos y difíciles de manejar, y es poco probable que obtengan resultados. Segundo, los ataques en línea son indicación de una amenaza física potencial. Owen Jones, del Guardian, ha sufrido largo tiempo una enorme cantidad de odio en línea y fue atacado en Londres el pasado mes de agosto. La periodista maltesa Daphne Caruana Galizia, quien fue asesinada cuando investigaba la corrupción en el gobierno maltés, fue atacada en línea durante meses antes de su asesinato. Tercero, el tipo y cantidad de abuso arriesga empeorar la ratio – ya desigual – de hombres y mujeres en las salas de prensas, desalentando a las mujeres desproporcionadamente.

Los editores son propensos a ver a los hombres como más fuertes y capaces de resistir el acoso en línea – sin necesariamente entender que las mujeres reciben de media mucho más abuso que sus colegas hombres. Si los editores toman consciencia de esta disparidad, todavía están más dispuestos a contratar periodistas hombres como forma de reducir la cantidad de abuso recibido por su personal.

Un círculo vicioso se desencadena. Las periodistas mujeres expresan más interés en cubrir cuestiones de género, cuestiones LGBTQ+ y cuestiones de migración que los periodistas hombres, y estos temas son más propensos a resultar en ataques, cualquiera que sea el género del periodista. La combinación de estos factores lleva, por último, a un total menos equilibrado de periodistas cubriendo una menos equilibrada serie de cuestiones de una manera menos equilibrada.

Implicaciones para la democracia

Cuando reporteras mujeres están excluidas del periodismo a través de ataques virtuales o físicos, que las hacen menos propensas a ser contratadas, la calidad del periodismo sufre. No solo la industria pierde competencia y talento, sino que esta pérdida también la hace menos capaz de hacer que el gobierno rinda cuentas – en particular sobre cuestiones de los derechos de las minorías que periodistas mujeres son más propensas a cubrir.

¿Hay un antídoto? El informe del IPI recomienda establecer sistemas de formación y apoyo para lidiar con el abuso, además de evaluaciones de riesgos de las amenazas físicas y del impacto psicológico (que no están necesariamente correlacionados). Sin embargo, eso es tratar los síntomas y no la causa. Internet solo es una lupa para sustentar el sexismo en la sociedad, y el sexismo en el periodismo enmascara los incentivos para mantener un statu quo desigual.

Atacar periodistas de una manera que refleja sus características personales en vez de la cualidad de su trabajo, utilizando una retorica violenta con intención de silenciar en vez de criticar, es un ataque al periodismo. Trionfi enfatizó con razón que atacar a una periodista mujer es un ataque al periodismo. Daphne Caruana Galizia no fue asesinada porque era una mujer. Fue asesinada porque importaba, porque utilizó sus habilidades periodísticas para intentar combatir la corrupción y lograr justicia. Las periodistas mujeres no reciben abuso en línea porque son mujeres, sino porque representan y abogan por el cambio.

Combatir la violencia, los prejuicios y las desigualdades de género en los medios es fundamental para el periodismo, para la democracia, y para la igualdad. Saldremos perdiendo si no lo hacemos.

Podéis seguir a Barbara Trionfi en Twitter @barbara_trionfi y leer más sobre el Instituto Internacional de la Prensa aquí.

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