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¿Grexit?

, de Pedro Luis Egea Vega

Cuentan que un búho, sujeto a la rama de un frondoso árbol, contemplaba el llanto de una cigarra y le preguntó, “¿Por qué lloras cigarra?”Y la cigarra, muy compungida, le contestó, “porque llegará el invierno y no podré superarlo, mientras que las hacendosas hormigas se están preparando, acopiando víveres en el hormiguero”.Y el búho le replicó, “yo tengo la solución a tu problema”.La cigarra dejó de llorar y con vivo interés preguntó, “¿cuál es?, búho”.El búho, muy serio, le dijo, “disfrázate de hormiga y podrás entrar en el hormiguero”.La cigarra, feliz y contenta, se marchó dando brincos por el bosque. Pero de pronto, se paró en seco y regresó, rauda y veloz, junto al búho y le preguntó, “¿y cómo me disfrazo de hormiga? El búho contestó, “yo soy el consultor, el gestor eres tú”.

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A estas alturas de la película tengo la sensación de que este es el tono de las conversaciones que mantienen la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) con el Gobierno de Grecia. Es más, me parece que las recomendaciones del búho europeo, personificado en el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, son de la misma aplicabilidad que las del búho de la fábula. Gobierno alemán que, no lo olvidemos, se encuentra respaldado por holandeses, daneses, finlandeses (que han entrado en recesión), austriacos y algún que otro aspirante a primo de zumosol.

¿Tiene Grecia un problema?, tremendo. ¿Tiene la Unión Económica y Monetaria Europea (UEM) un problema?, tremendo. Entonces ¿a qué estamos esperando para resolverlo? Porque hay que resolverlo. Me hace gracia cuando, para minimizar la cuestión, se dice y se escribe que Grecia es un país pequeño y que solo representa algo más del 2% del PIB (producto interior bruto) de la Unión Europea (UE) Pues si es tan pequeño, ¿por qué cuesta tanto arreglar este problemita?

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Partenón. Fotografía del autor, tomada en 1991

Partamos de un principio, las deudas hay que pagarlas. Entre otras razones porque, si no lo haces, no te seguirán prestando en el futuro. Pero las personas y las instituciones se endeudan para desarrollar proyectos que requieren una inversión cuyo importe es superior a la capacidad financiera, en un momento dado, y los retornos de ese proyecto permitirán devolver la deuda. Uno se endeuda para comprar un coche porque espera devolverlo con una parte de la renta futura, de forma tal que está anticipando el uso del bien. Y en todos los lugares hay reglas para asegurar una segunda oportunidad ¿Pero qué ocurre cuando a alguien le prestan para consumir hoy porque no tiene rentas disponibles? Me explicaba un bancario, hace muchos años, que el negocio de banca había cambiado, se podía prestar a quién generaba rentas, no a quién tenía propiedades improductivas.

Con lo anterior quiero decir que tanto el prestatario como el prestamista tienen responsabilidad en los casos de insolvencias y dificultades varias para atender la deuda. No en la misma medida, pero hay responsabilidad compartida. ¿Por qué seguimos prestando si sabemos que no va a poder pagar? Los que siguen viviendo, a base de estar más endeudados, se vuelven adictos a esa especie de “vida alegre” sin coste y no reparan en el gran problema que se están creando. Los acreedores están engordando a un animal para comérselo más adelante, sin rubor alguno y sin reparar en que en este caso no hablamos del hígado de una oca o de un cerdo, hablamos de personas. Pero, ¿de verdad no reparan en ello?

La disputa en el caso de Grecia es que, por una parte, se plantea todo en términos de moralidad sobre el pago de la deuda, sin querer recordar que fueron los propios bancos los que alentaron el endeudamiento de este país, como el de otros, y además ayudaron a ocultar el déficit existente, y, por otra parte, no se reconoce que el país tiene un sistema fiscal caduco y muy deficiente y que no se pueden mantener defectos estructurales graves, como, por ejemplo las tempranas jubilaciones de funcionarios. Y mientras no salgamos de este bucle estúpido, perdón por el atrevimiento, tendremos un “Grexit” o lo que es lo mismo, la salida de Grecia del Euro, lo que supondrá un fracaso para el Euro y para Grecia, aunque coquetee con Rusia, un país invasor en el siglo XXI.

Grecia necesita relanzar su economía, para lo que necesita financiación, pero nadie está dispuesto a prestársela si no es a cambio de tipos de interés del 14%. ¿Cómo resolvemos la cuestión? Los problemas financieros se resuelven manejando dos palancas, el tiempo o plazos de ejecución y los tipos de interés aplicables. Y en el caso que nos ocupa haciendo que cada parte se ocupe de lo que se tiene que ocupar. Grecia de qué hacer para salir de la crisis y la Unión Europea de cómo resolver el problema de deuda, justo a la inversa de lo que se está ocupando cada parte en este momento.

Gracias a perpe.es dispongo de este gráfico sobre el PIB y la deuda de Grecia. Si quieren más información económica no duden en consultar su web.

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Relación deuda-PIB de Grecia, vía www.perpe.es

Varoufakis, ministro griego de Finanzas, pronunció una breve conferencia en Berlín hace unos días, en ella recordó el mensaje de esperanza que el Secretario del Tesoro de EE.UU., James Byrnes, transmitió a los alemanes en Stuttgart en 1945. Quizá en este caso habría que empezar por el final, que Varoufakis describa sus planes para crecer y atender sus obligaciones y veamos si es posible llevarlos a la práctica. Hay una cuestión que el Gobierno griego no puede, ni siquiera insinuar, y es pensar que se empieza de nuevo y que la deuda acumulada, como por ensalmo, debe desaparecer, deben decir alto y claro que conocen sus obligaciones.

Ya sé que el pesar de muchos ciudadanos con esta cuestión es por creer que se está salvando a los bancos a costa de los más débiles, aparentemente no les falta razón, pues los bancos se han desprendido de activos tóxicos que han comprado los bancos malos propiciados por los estados, pero es solo aparente la razón. Si la mayoría de los bancos hubieran caído, porque cada palo debe aguantar su vela, ¿dónde estarían los ahorros de esos ciudadanos de clase media que apostaron por el naranja y depositaron su dinero en un banco que les remuneraba con los beneficios de las hipotecas basura y al que su gobierno debió inyectar 8.000 millones de euros para salvarlo?, por poner un ejemplo cualquiera. Hemos olvidado, o no queremos recordar, que la caída del sistema financiero nos arrastraría a todos y a todas. Así que seamos prudentes y hagamos propuestas sensatas y exijamos alternativas audaces, pero viables. Tiene razón Varoufakis al afirmar que los resultados de unas elecciones deben ser respetados y pueden suponer un cambio de políticas, pero todas las elecciones son válidas, no solo son válidas aquellas en las que ganan los míos.

Y como de lo que se trata es de mirar hacia delante, voy a atreverme a esbozar una propuesta, algo atrevida para lo que se habla y escribe. No deja de ser el atisbo de un camino de salida que, al fin y al cabo, es lo que se necesita para avanzar.

Supongamos por un momento que toda la deuda contraída por el Estado griego queda suspendida en el tiempo y se aplaza de pago su principal durante 10 años. Es decir, cualquier vencimiento se traslada más allá, no al más allá, de forma que lo que venza, por ejemplo, en julio de 2015 se traslada a julio de 2025. Además la UEM garantizaría que el Gobierno de Grecia va a hacer frente el pago de intereses de esa deuda, pero a tipos del 2%, más o menos 150 puntos básicos sobre el bono alemán a 10 años A los acreedores que no quieran aceptar esta propuesta se les asegura que el BCE les recomprará la deuda al 60% de su valor nominal y el beneficiario de esta quita será el Estado griego.

A continuación la UEM decide garantizar el pago de los intereses y la devolución del principal de nueva deuda, de hasta un importe del 25% del PIB de Grecia, que debe ponerse en circulación gradualmente durante un plazo de 2 años. Esta nueva deuda debe ir directamente al Estado griego para financiar los planes de relanzamiento de su economía y aplicar las reformas estructurales necesarias. Todo ello con base en un plan consensuado entre la UEM y el Gobierno de Grecia. Se establecerían los mecanismos y sistemas necesarios para verificar la ejecución y cumplimiento del plan cada 3 años que autorizarían la emisión de nueva deuda. ¿Qué ocurriría si el Estado griego no cumple con su parte?, la UEM debería tener mecanismos para poder intervenir en la gestión de la economía griega y, en último término, Grecia perdería el paraguas de la UEM.

A los que, sin creer en el mercado, dicen que a Grecia no se le aplican condiciones de mercado, les aseguro que lo anterior es un plan de refinanciación de mercado. Y a los que nos hablan de riesgo moral, pero miran para otro lado ante ciertos desmanes, les aseguro que el verdadero riesgo moral consiste en dejar caer a la familia.

Perdón por la extensión de esta entrada, es que me gustaría poder asegurar que Aristóteles y Riemann y Kant y Arquímedes seguirán formando parte del ideario europeo.

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